¿Amenazadas nuestras tradiciones?
Sabor a Navidad
Más allá del frío, que invita a ser hogareños, para los mexicanos diciembre es el mes más familiar del año. Es cuando vienen los hijos y los hermanos que viven fuera o cuando nosotros vamos a visitar a nuestros familiares en el “exilio”. Para todos los mexicanos, independientemente de confesiones o tradiciones espirituales, grupo étnico, cultura o país de procedencia —en el caso de los que migraron de otros países para asentarse aquí— este mes refiere a platillos que están presentes en prácticamente todas las mesas, desde la pierna de puerco o el guajolote hasta los romeritos con tortas de camarón, el bacalao, la ensalada de manzana y otras delicias que, aunque podrían prepararse en cualquier época del año, sólo en este mes se antojan, se preparan con las celosas de nuestras abuelas y se consumen.

Ciertamente estos festejos son mucho más que estos platillos (y los pasteles de navidad, las colaciones, los turrones). Cada familia tiene (generalmente a partir de estos platillos) su propio menú y sus especialidades. Y si bien el entorno que se vive es de un desenfrenado consumismo, en los hogares lo que prevalece son las ganas de estar juntos, de recordar a los ausentes e ir forjando, a partir de las tradiciones de cada familia, las que habrán de caracterizar a la familia lo largo de los años.

 

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